Literatura brasileña

Las historia de la literatura brasileña comienza en el siglo XVI, y según António Cậndido, abarca tres etapas: 1) la etapa de las manifestaciones literarias (siglo XVI- mediados siglo XVIII), 2) la configuración del sistema literario (primera mitad siglo XVIII-segunda mitad siglo XIX), 3) sistema literario consolidado (segunda mitad siglo XIX- actualidad). Las formas expresivas reflejan la realidad y las maneras de ver y sentir el mundo, desde una simbiosis entre el medio y la literatura.

Estas etapas, se corresponden con los grandes estilos artísticos: 1)corresponde al barroco literario, 2) transformaciones del barroco, intentos de renovación arcádica y neoclásica y el romanticismo, 3) a las tendencias de fines del siglo XIX, modernismo brasileño y posmodernismo.

1) Primeras manifestaciones literarias:

Corresponde al barroco, y está ligada al doblamiento del territorio brasileño, y presenta influencias europeas.
Predominan los textos de crónicas, escritos por portugueses católicos y humanistas, que describen la geografía y las costumbres, y dejan ver las expectativas de los conquistadores.
El teatro está ligado a los villancicos ibéricos, y se centra en el antagonismo entre ángeles y demonios, y el bien y el mal.
Los estilos literarios que predominan son el barroco, el arcádico, y el neoclásico.

2) Configuración del sistema literario:

Abarca el periodo de transformaciones del barroco, los intentos de renovación arcádica, neoclásica, y el romanticismo, ligado a las transformaciones estéticas de las academias, buscando romper con el estilo artificioso. Esto se da paralelo al desplazamiento de Bahía hacia Río de Janeiro. Aparecen las aspiraciones de independencia política.

Con la Arcadia de origen italiano, se incorpora el individualismo y el sentimiento de la naturaleza, se inicia el lirismo personal.
Con el romanticismo, venido de Europa con el traslado de la familia real, se da un progreso en la vida intelectual, y el desarrollo de la prensa. Aparece la conciencia diferenciadora de la literatura portuguesa y la literatura brasileña. El romanticismo se consolidó en la segunda mitad del siglo XIX, y definió un estilo y estética compuestos de elementos formales y espirituales.

3) Sistema literario consolidado:

El nacionalismo romántico tuvo su expresión en el indianismo, donde el indio se convirtió en símbolo nacional. Gonçalves de Magalhães, escribió “Confederación de los tamoios” (poema de 1856). En la novela, José de Alentar, hizo la valorización del indio en “El guaraní” (1857), y en la famosa “Iracema” (1865). El indianismo toma al indio como “hombre natural”, hasta entonces motivo de descripción o sátira.

También a esta época corresponde la restauración del mito de la infancia y el retorno a la inocencia, con exponentes como Álvares de Azevedo, Casimiro de Abreu, Bernardo de Guimarães (“La esclava Isarua” 1875), Joaquim Tabuco, entre otros. A mediados del siglo XIX surge la novela y la comedia de Martins Pena.

Luego de 1870, se dan cambios sensibles en la postura de los intelectuales brasileños, que oscilaban entre el abolicionismo y la república, pasando del estilo romántico al realista, con exponentes como Silvio Romero, Fontoura Xavier., entre otros.

Literatura brasileña

En la prosa, la gran figura es Machado de Assis, periodista, novelista, comediógrafo, fue el primer escritor con noción del proceso literario brasileño, con novelas como “Memorias póstumas de Brás Cubas” “Quincas Borba” “Esaú y Jacob”. Se apartó de las modas literarias, y unió la emoción a la ironía, demostrando interés por la realidad social.

En la poesía, el parnasianismo tuvo su expresión. El primero fue Teófilo Dias, con “Fanfarra” (1882), y fue seguido por otros, Raimundo Correa, Osvaldo Bilac. Le siguieron los neoparnasianos Martins Fontes, Amadeu Amaral.

El simbolismo se inicia en Río de Janeiro, definiendo nuevos ideales estéticos y literarios, de inspiración francesa, y se autodenominaban decadentistas. Empleaban el hieratismo gramatical, rupturas de la sucesión sintáctica. Sus exponentes, B. Lopes, Oscar Rosas, Cruz e Souza, y otros.

El modernismo y las vanguardias arriban con la Semana de Arte Moderno, en San Pablo en 1922, con la obra inicial de “Paulicéia Desvariada” de Mario de Andrade, que tiene como personaje as la ciudad de San Pablo y su ritmo frenético. Otro de los exponentes más destacados fue Oswald de Andrade, hermano de Mario. En cuanto a la vanguardia, fue idea inicial del pintor Di Cavalcanti.

Ambos movimientos defendían la independencia cultural, la libertad de creación. Estos principios fueron planteados claramente en el Manifiesto Pau Brasil.

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